Hace pocos días vi cómo la soledad golpeaba la mente de una mujer solitaria. Esa ausencia ha ido devorando la cordura de esta alma inocente, bella y marchita. Al ver su desequilibrio supe lo ingrata que a veces suele ser la vida con cierto tipo de personas.
Y esto me hace cuestionarme sobre ¿por qué las personas que más sufren son las más bellas e inocentes?
Al ver a esa mujer llena de tantas preguntas en su mente, de tantas cosas que quiere contar, de tanto que puede compartir, y de tan pocas personas que la escuchan en realidad.
Cuando la vi hablarle a la pared sentí miedo pero al mismo tiempo tristeza. Una gran mujer teniendo una discusión fantasiosa consigo misma, con sus demonios.
Esos demonios son reclamos de su ser por cosas del pasado que ya jamás serán, y un dolor que nació y se arraigó por culpa del miedo creado por una doctrina Católica hacia el pecado y la culpabilidad de ser feliz.
Todos hemos vivido el dolor del desamor, y no me refiero únicamente al de pareja, sino también a ese que uno debe sentir por uno mismo, porque indiscutiblemente hemos estado pagando una cuota de sufrimiento sin sentido que generación tras generación se nos enseñó.
Por como fui criado, sé que quien dirige nuestras vidas tiene un plan que no vemos y/o comprendemos, y debemos aceptar esos designios celestiales, pero para los que no creen en la existencia de un ser superior, pueden considerarse malditos.
Ahora mirando las dos perspectivas ¿Para qué tanto dolor? ¿Qué tiene nuestro sufrimiento que es tan apetecido por los dioses? ¿Por qué la fortuna es sólo para unos y la miseria para muchos? ¿Qué se esconde tras el dolor? ¿Será que son más los momentos de angustia que los de felicidad?
En fin, tantas preguntas y tan pocas respuestas para las almas que son devoradas por el miedo, la soledad y el desamor.
Y es que nacimos, nos criamos y vivimos bajo una doctrina religiosa y social en donde sin sufrimiento no se llega al cielo.
Entonces he aquí mi cuestionamiento, ¿Si el sufrimiento te lleva al cielo, la felicidad te lleva al infierno?
Y si no existiera no el cielo o el infierno, ¿el sufrir o el ser feliz habría tenido sentido para la vida?